
La princesa enviada a matar
Despreciada en su propia corte, Miren Sael se aferra al único refugio: Castellan Aurelian, el hombre que promete honrar a sus padres muertos y convertirla en su esposa. Cuando él acusa a Rathe Vharkoll de haber destruido a su familia, Miren acepta infiltrarse en Saltreach disfrazada de sirvienta y llevar un pergamino sellado que solo necesita unas gotas de sangre. Pero la fortaleza no perdona la impostura: criadas, guardias y hechizos detectan que esa muchacha no pertenece al servicio. Rathe, frío e implacable, la reconoce demasiado pronto y la obliga a enfrentarse a verdades que no encajan con la versión de Castellan. Entre órdenes sagradas, deseo prohibido y documentos quemados que apuntan a otra traición, Miren deberá decidir si su deber es matar al monstruo señalado o descubrir quién la convirtió en arma.

Despreciada en su propia corte, Miren Sael se aferra al único refugio: Castellan Aurelian, el hombre que promete honrar a sus padres muertos y convertirla en su esposa. Cuando él acusa a Rathe Vharkoll de haber destruido a su familia, Miren acepta infiltrarse en Saltreach disfrazada de sirvienta y llevar un pergamino sellado que solo necesita unas gotas de sangre. Pero la fortaleza no perdona la impostura: criadas, guardias y hechizos detectan que esa muchacha no pertenece al servicio. Rathe, frío e implacable, la reconoce demasiado pronto y la obliga a enfrentarse a verdades que no encajan con la versión de Castellan. Entre órdenes sagradas, deseo prohibido y documentos quemados que apuntan a otra traición, Miren deberá decidir si su deber es matar al monstruo señalado o descubrir quién la convirtió en arma.
