
Mi guardaespaldas no puede tocarme
Seraphine Ashford se prepara para celebrar su compromiso con Julian, impuesto por su padre, cuando un accidente ante las cámaras la arroja a los brazos de Rowan Blackwood, su nueva guardaespaldas. Tras salvarla de una humillación pública, Rowan recibe la orden de protegerla día y noche, aunque Seraphine haga todo lo posible por despedirla. La convivencia convierte cada roce en un desafío, pero Rowan mantiene una distancia que Seraphine no comprende. Un anillo y una llamada la hacen creer que su guardaespaldas está casada. Mientras su padre adelanta la fiesta de compromiso y amenaza con dejarla sin herencia, Seraphine descubre que Rowan lleva mucho más tiempo pendiente de ella de lo que admite. Una escapada al club Nightjar pondrá a prueba los secretos de ambas y la única norma que Rowan se niega a romper: si la toca, dejará de ser su guardaespaldas.
