
Atrapado en el jardín de la reina
Mientras restaura un mural en una abadía, Julian es arrastrado a través de la pintura y aparece en un jardín habitado por mujeres que obedecen a una reina. Rose, a quien él cree responsable de su llegada, teme que los ejecuten a ambos si descubren que lo está ocultando. Ella ha crecido convencida de que una guerra destruyó el mundo exterior; Julian sabe que sigue ahí y quiere enseñárselo. Pero Iris, la temida mano derecha de la reina, ya lo ha descubierto y le ha ordenado marcharse. Cuando Julian intenta regresar a la abadía, una barrera invisible le corta el paso y su ayudante no oye sus gritos al otro lado. Con las patrullas cerrándole el camino y Rose en peligro por haberlo ayudado, deberá esconderse en un jardín donde cada encuentro con Iris puede ser el último.
